|
MANTENIMIENTO
EDILICIO
Los
temas aquí desarrollados se basan y adecuan a la normativa actualmente
en vigencia en nuestro medio y a experiencias propias, vividas en las
distintas obras y edificios donde tuve oportunidad de desempeñarme, pero
además reclaman una urgente participación de las autoridades
gubernamentales de las provincias, ciudades y municipios; de los
profesionales proyectistas y constructores, las gerencias de
mantenimiento, los administradores de edificios, los propietarios y
usuarios; para que comiencen a tomar conciencia y decisiones importantes
en el tema, mejorando y haciendo cumplir las normas existentes dictadas,
de esta manera dejarán de perjudicarse a si mismos y al conjunto de la
sociedad.
Este
es mi aporte y apoyo a los lineamientos y conceptos mantenidos por el
Arquitecto Mario Robotti, y los Ingenieros Alberto Urruti y Daniel A.
Milito.
Oscar
Liberatore
Maestro
Mayor de Obras
A
– MANTENIMIENTO DE INSTALACIONES EN EDIFICIOS.
Factores
del proyecto de las instalaciones que influyen en el mantenimiento.
1
- Introducción:
Entre
los grupos de factores o aspectos que inciden en el mantenimiento, y por
ende en la vida útil, de las instalaciones internas de los edificios,
se encuentran los que dependen de las etapas de proyecto y ejecución de
las obras.
Trataremos
de descubrir y analizar los factores más importantes que se definen en
el proyecto, a partir de experiencias vividas y observadas a lo largo de
años, agregando además algunas recomendaciones para obtener mejores
condiciones para el mantenimiento de las instalaciones.
2
- Instalaciones Sanitarias, Incendio y Gas.
a
- Tipo, calidad y normas de los
materiales utilizados
Con
el correr del tiempo se han ido modificando los materiales empleados en
las instalaciones y hoy están en desuso, salvo para reparaciones
puntuales, las cañerías de agua de plomo y hierro fundido, las
conducciones de desagüe de gres o cemento, por citar algunos.
Paralelamente
ha ido avanzando notablemente el uso de materiales plásticos en sus
diversas calidades (PVC, PEAD, otros polietilenos, PRFV, etc.) que
combinan ventajas económicas, de manipuleo y unión, de resistencia a
la corrosión, etc. No obstante tienen ciertas limitaciones en cuanto a
resistencia mecánica si están expuestos a golpes, a seguridad si
trabajan a altas presiones o si se trata de fluidos peligrosos o de
instalaciones de incendio.
Además
en la actualidad ha aumentado la variedad de accesorios de cañerías
fabricados con el mismo material que ellas, lo cual facilita los
tendidos y hace mucho más confiable las uniones.
Los
nuevos tipos de unión entre caños y accesorios (por ejemplo fusión en
los plásticos y prensado en algunas cañerías metálicas), luego de un
período de aprendizaje por parte de los instaladores, han mejorado el
resultado final de las instalaciones en cuanto a pérdidas.
En
cuanto a la calidad de las normas, hoy prácticamente todos los
componentes de las instalaciones cumplen con las exigencias previstas en
las normas, que cubren tanto aspectos dimensionales, como de composición
de él o los materiales, como de comportamientos durante pruebas y
funcionamiento.
Desde
ya es muy conveniente la selección de materiales que verifiquen las
normas correspondientes, ya sea IRAM u otra extranjera, y también
agrega un factor positivo el hecho de que los procesos de fabricación y
control se encuentren certificados por alguna norma de calidad (por
ejemplo ISO serie 9000).
Los
elementos normalizados permiten una real intercambiabilidad entre
componentes similares, por ajustarse tanto en dimensiones como en
calidad y performance.
b
– Diseño de las instalaciones.
En
este rubro se pueden incluir a su vez varios aspectos como ser: los
criterios de selección de equipos, el dimensionamiento de las
instalaciones, el tendido de las conducciones, la forma que están
soportados los elementos, la posibilidad de dilatación, la
accesibilidad, etc.
A
continuación analizaremos estos temas y se darán algunas pautas de
tipo general que apuntan a lograr una mejor solución.
·
Selección de equipos
En
la selección de equipos que conforman las instalaciones es conveniente
considerar los materiales con que están constituidos, su robustez, el
diseño hidráulico de los elementos que están en contacto con el
fluido, los parámetros operativos (caudal, presión, rendimiento,
potencia, temperatura, ANPA, etc.) que se incluyen en los gráficos
característicos.
Una
vez efectuado el análisis de los aspectos técnicos recién
mencionados, la decisión debe pasar por aquel equipo que reúna las
condiciones de mayor eficiencia hidráulica para satisfacer los parámetros
básicos de operación y al mismo tiempo posea una robustez y diseño
probados en instalaciones similares que para la cuál se los está
seleccionando.
Por
supuesto que además habrá que tener en cuenta la experiencia y el
respaldo del fabricante para cubrir eventuales desperfectos durante el
periodo de garantía, la posibilidad de efectuar reparaciones
garantizadas y el suministro de repuestos en forma confiable y rápida.
·
Dimensionamiento
El
dimensionamiento de los elementos componentes es un aspecto importante
en el diseño de las instalaciones de fluidos a presión, y aunque el diámetro
de las cañerías de agua y gas surge por lo general en tablas incluidas
en las reglamentaciones específicas, resulta conveniente aumentar los
mismos en los tramos que alimentan más de un sector de consumo o a algún
artefacto de mayor caudal.
También
hay que considerar en el proyecto la posibilidad futura de agregado de
otros equipos (por ejemplo calefactores, lavavajillas, secarropas, etc.)
y/o el reemplazo de alguno de los instalados inicialmente, lo cuál
normalmente trae aparejado mayores requerimientos de caudal en algunos
tramos e la instalación.
Otro
punto a tener en cuenta es la adecuada derivación o independización de
las conducciones que alimentan diversos sectores de la construcción, de
forma de reducir los tramos con simultaneidad de consumo, que son los
que provocan la disminución de caudal de los artefactos abastecidos.
·
Tendido de cañerías
Por
supuesto que la condición ideal para los tendidos de las cañerías son
aquellos más cortos y directos posibles entre los puntos de alimentación
de cada instalación (conexiones a la red pública, tanques, etc.) y los
sectores de consumo o protección de las distintas unidades de vivienda.
En
términos generales, las montantes troncales sanitarias, antiincendio y
de gas, o sea las conducciones verticales principales de alimentación
y/o descarga, deberían ubicarse en la medida de lo posible, en forma
baricéntrica a los sectores de consumo del edificio y próximas a núcleos
verticales de escaleras y/o ascensores.
La
ubicación mencionada en el párrafo anterior para las montantes guarda
relación con la posición conveniente de los tanques elevados de
reserva de agua para uso sanitario y de incendio sobre dichos núcleos,
lo cual tiene ventajas en cuanto a aspectos estructurales y de reducción
de recorridos horizontales. Además en general en los subsuelos ocurre
algo similar con la ubicación de la cisterna o tanque de bombeo de
agua, pozos de achique de desagüe de pisos o de bombeo cloacal, sala de
medidores de gas, etc.
Otro
punto que por lo general no se considera, es que las instalaciones de
agua y gas que alimentan a varias unidades funcionales (departamentos,
oficinas, comercios, etc.) y cuyos consumos no son medidos por las
empresas prestatarias de los servicios, tengan la posibilidad inicial o
futura de contar con medidores individuales. Esto apunta a lograr una
mayor equidad en el prorrateo de los gastos comunes, permitiendo que
cada usuario pague por lo que realmente consume y no en función de un
prorrateo del consumo total aplicando otros coeficientes.
·
Accesibilidad
En
este tema, que tiene suma importancia desde la óptica del mantenimiento
y la vida útil de las instalaciones, es muy conveniente no embutir las
conducciones en ningún tipo de paramentos (mampostería, hormigón,
etc.) u ocultarlas detrás de elementos que dificulten la posibilidad de
revisarlas en toda su extensión.
Para
lograr una mejor aproximación a las cañerías y otros elementos
componentes, es necesario proveerles un acceso franco, ya sea desde el
propio pleno vertical de las montantes o desde algún sector de uso común
del edificio (núcleo de escalera, pasillos en cada nivel, etc.) por
medio de tapas o placas removibles. Estos accesos pueden tener un
tratamiento estético acorde con su ubicación.
Las
cañerías y válvulas tienen que estar ubicadas de manera de verificar
distancias y/o alturas para un acceso ergonómico del personal de
mantenimiento. Tentativamente se pueden plantear distancias
hombre-instalación entre 0,30 y 0,50 mts. y alturas entre 1,00 y 1,50
mts. como condición razonable para realizar tareas de verificación del
estado, reparaciones, pintura, etc.
Todos
los elementos componentes de las instalaciones deben respetar
separaciones apropiadas entre sí y con relación a muros o estructuras
circundantes para permitir un adecuado desarme y/o reparación,
cumpliendo además con las condiciones de seguridad para el personal.
·
Soportación
Las
cañerías, válvulas y otros elementos componentes de las instalaciones
deben estar correctamente sustentadas de las estructuras del edificio,
por medio de soportes, en número, ubicación, tipo y robustez adecuadas
al peso y las dimensiones de los mismos. Los soportes estarán separados
entre sí, verificando distancias que se encuentran tabuladas en función
del material y dimensiones de las cañerías y el flujo que conducen.
Los
equipos que no estén apoyados en el piso, y cuyo peso y forma de sujeción
a las cañerías lo aconseje, deben disponer de estructuras de sostén
especiales que no solamente los sostengan, sino que también eviten la
transmisión de esfuerzos y/o vibraciones a las cañerías.
Para
las cañerías de mayor tamaño y peso, conviene el empleo de soportes
fijados a insertos metálicos incluidos en la estructura de hormigón
armado, los cuales deben tener buena sujeción ya sea a la propia
armadura o con grapas o anclajes robustos y de buena longitud de
amurado. Otra forma es por medio de brocas de tamaño adecuado, fijadas
firmemente a estructuras resistentes.
Para
las conducciones de menores dimensiones y peso, son aplicables otras
soluciones de soportación más livianas, aunque nunca conviene perder
de vista la resistencia y durabilidad de los elementos que resisten los
esfuerzos.
La
ubicación y accesibilidad a los soportes debe ser definida de modo de
facilitar las tareas de inspección para verificar su estado (oxidación,
deformación, aflojamiento, etc.) y de mantenimiento (reparaciones,
pintura, etc.).
3
– Instalaciones eléctricas en edificios, su relación con el
mantenimiento, seguridad y durabilidad.
Pensemos
por un momento que estamos proyectando una instalación eléctrica para
un emprendimiento que en el futuro va a ser nuestro sea este una casa,
una oficina o un edificio. Veamos ahora qué premisas mínimas de diseño
adoptaremos para nuestro proyecto.
Seguramente
tendríamos en cuenta conceptos de:
·
Seguridad de las personas que lo van
a habitar y las que visitan el edificio.
·
Cumplimiento de las normas vigentes.
·
Mínimo mantenimiento.
·
Que prevea futuras ampliaciones de su
instalación.
·
Utilización de materiales adecuados
y que cumplan con los conceptos esgrimidos anteriormente.
Esto
nos lleva a pensar que las premisas consideradas pretenden incorporar el
concepto de seguridad de las personas, durabilidad de nuestra futura
instalación eléctrica y un concepto de rentabilidad a través de un mínimo
costo de mantenimiento, producto de las consideraciones establecidas y
una reducción de las primas de seguros.
Bajemos
a la tierra, ¿esto es así en la práctica?, ¿todos los proyectos
tienen en cuenta estas mínimas consideraciones?, ¿se proyectan los
edificios pensando en los futuros dueños?, ¿se piensa en la tarea del
administrador del edificio y en los costos de las expensas, seguros y
mantenimiento?.
La
respuesta es NO en todos los casos, ¿no debería ser SÍ?.
Lo dicho nos hace pensar en la necesidad de incluir dentro de la etapa
del proyecto los costos asociados a la futura conservación del
edificio.
Pero
en la práctica nos encontramos también con edificios ya construidos,
en los cuales no necesariamente se han tenido en su totalidad las
consideraciones consignadas precedentemente.
Sin
embargo, la edificación tanto en su conjunto como en cada uno de sus
componentes, ha de recibir un uso y mantenimiento adecuados.
La
verificación de la instalación eléctrica en un edificio debe ser dinámica,
está expuesta a cambios constantes de sus consumos, productos de
instalación de equipos de aire acondicionado o nuevos equipos de
distinta índole, incorporación de nuevos puestos de trabajos,
remodelación de pisos por cambio de dueños, etc.
Ya
dijimos en el inicio que la instalación original NO ha previsto
todo esto; por eso es muy importante la tarea del asesoramiento
profesional que debe contratar el propietario y el administrador del
edificio.
Vale
destacar que lo expresado hasta ahora pretende afianzar el concepto de
durabilidad de las instalaciones y disminución de los costos de
mantenimiento y/o futuras obras de reacondicionamiento.
Esta
tarea es la obligación de administradores de edificios, gerencias de
mantenimiento, consorcios de propietarios y de toda persona que sea
responsable por velar el patrimonio y la seguridad de las personas.
Se
hace necesario que tanto los usuarios como los propietarios conozcan las
necesidades, obligaciones y deberes que den al edificio un trato
conforme a las normas de uso y de mantenimiento.
A
tal efecto todo propietario de un edificio, debiera conocer o solicitar
asesoramiento sobre las condiciones de la instalación eléctrica que
posee su propiedad, debiendo informarse también del mantenimiento que
se realiza y el que realizan el resto e los propietarios.
No
nos olvidemos que una falla en un piso con un mantenimiento deficiente
puede afectar a otros pisos con mantenimiento adecuado. Esto se consigue
a través de una auditoria técnica realizada por profesionales para
determinar las condiciones de funcionamiento del edifico y la elaboración
de un diagnóstico, documento que permite al responsable del edificio en
su conjunto poder informar al comité ejecutivo o consorcio de
propietarios, de los eventuales siniestros que se puedan ocasionar y de
las reformas a corto y mediano plazo que se debieran encarar.
La
escasa disposición de los propietarios por velar por el correcto uso,
mantenimiento y conservación de sus edificios alcanza su máxima
expresión en lo que se refiere a los elementos comunes de la construcción,
ya que por lo general piensan que mientras no les aféese directamente a
ellos, no es su problema. Algunos propietarios cuidan sus pisos con
esmero y el resto de los pisos parecen que van a tener un siniestro en
cualquier momento.
Llegó
el momento de recalcar que para que los edificios sean durables hay que
proyectarlos con determinadas consideraciones o en su defecto hay que
mantenerlos y acondicionarlos de acuerdo a las normativas vigentes.
Mantener,
conservar y emplear adecuadamente los edificios para mejorar su
durabilidad, habitabilidad, aspecto, seguridad y el correcto
funcionamiento de los distintos elementos e instalaciones, es una
necesidad social.
Modestamente
creo que todos los proyectistas de instalaciones eléctricas deben tomar
conciencia a la hora de considerar las premisas de diseño, como así
también creo que es labor del Administrador de un edifico, la de ir
inculcando estas nociones elementales en los copropietarios. Esto
revertirá en edificios más habitables, más confortables, de mayor
durabilidad, más seguros y con menor problemática.
Las
operaciones de mantenimiento eléctrico tienen un carácter preventivo,
su finalidad es:
·
Evitar que se produzcan desperfectos
de cualquier tipo que creen algún peligro.
·
Evitar el número y el costo de las
grandes reparaciones.
·
Evitar que se produzcan fallas que
deriven en incendios.
·
Evitar que mermen las características
propias de os distintos elementos y que éstos se desgasten o
deterioren, aumentando la esperanza de vida útil.
·
Reducir gastos, ya que es menos
costosa la prevención de un desperfecto que la reparación de los daños
que pueda producir.
·
Evitar el pernicioso efecto de los daños
derivados por otros daños que tanto encarecen las reparaciones,
disminuyendo el costo final de conservación del edificio durante su
periodo de vida útil.
Lo
expuesto pretende que se tome conciencia, no solo en el ámbito de las
instalaciones eléctricas, sino en todo tipo de instalaciones, y que
aporte a abrir el debate, por un lado entre los profesionales
proyectistas, sean estos ingenieros, arquitectos o idóneos y por otro
lado con los administradores de edificios, gerencias de mantenimiento y
toda otra persona que posea la responsabilidad de administrar un
edificio.
B
– EDIFICIOS. MANTENIMIENTO Y MEDIO AMBIENTE.
1.
La importancia del medio ambiente
Cuando
proyectamos y construimos un edificio nos olvidamos con frecuencia que
nuestra obra no termina con la construcción si no que seguirá con su
operación y mantenimiento.
Por
ello es que desde un proyecto, desde sus detalles constructivos, desde
la elección de materiales, sistemas constructivos, tipos de
instalaciones y calidad de las obras a realizar, ya sellaremos la suerte
y el periodo de vida de una construcción.
El
medio ambiente en el que estará inmersa, influirá permanentemente en
su volumen externo, su estructura, sus espacios interiores, sus
instalaciones, etc.
Múltiples
factores ambientales inciden en el mantenimiento y en la calidad de vida
útil de todo edificio.
Los
estudios de impacto ambiental para una obra importante, incluyen, en
general, los siguientes tiempos o etapas:
T0:
previo o de proyecto.
T1:
difusión.
T2:
construcción.
T3:
operación y mantenimiento.
Esto
demuestra la importancia del mantenimiento en la vida útil de un
edificio y el valor que tiene para controlar o mitigar impactos
negativos sobre el medio ambiente natural y social que lo rodea.
En
grandes obras, siempre es primordial prever, estudiar y ejecutar un plan
de mantenimiento que incluya la problemática ambiental, ya que ésta última
generalmente se subestima, realizándose sólo el mantenimiento específico
de cada uno de los locales donde se habita, es decir, lo aparente, dejándose
muchas veces de lado lo principal, como son las instalaciones, las
estructuras, la incidencia ambiental.
Cada
vez con mayor frecuencia se están preparando e implementando planes de
mantenimiento ambientales cuya aplicación es a lo largo de toda la vida
útil estimada de una obra.
2.
Componentes ambientales a
considerar en el mantenimiento de una obra civil
La
región o lugar de implantación, sus características climáticas, biológicas,
urbanas y humanas, reúnen muchos factores incidentes en la vida de un
edificio que deberán analizarse y controlarse periódicamente incorporándose
al plan de mantenimiento ambiental.
Un
listado no exhaustivo de estos factores es el siguiente:
Aspectos
físicos:
Radiación
solar: asoleamiento, temperatura.
Vientos:
velocidad, dirección, composición de aire.
Nubosidad:
humedad relativa, presión atmosférica.
Precipitaciones:
aguas superficiales, aguas subterráneas.
Fenómenos
atmosféricos: tormentas, tornados, rayos, grandes lluvias, sudestadas,
etc.
Composición
del suelo: morfología, geología.
Fenómenos
terrestres: aludes, sismos.
Aspectos
biológicos:
Microcosmos:
bacterias, insectos, etc.
Macrocosmos:
vegetal, animal, etc.
Aspectos
humanos:
Población:
niveles socioeconómicos, densidad, etc.
Vehículos:
tracción humana, con motor, livianos, pesados, densidad, etc.
Actividades:
residenciales, comerciales, industriales, etc.
Sistema
urbano donde está implantado el edificio-obra: densidad edilicia, tránsito,
áreas verdes, etc.
3.
Factores formales, funcionales, técnicos,
de una obra civil, a considerar en un plan de mantenimiento ambiente.
La
propia obra civil o edificio, incidirá en el medio ambiente que lo
rodea, generando impactos negativos, al no mediar un correcto control y
monitoreo periódico-permanente de todas las emisiones que podrían
causar, y causa actualmente, daños ambientales a veces graves e
irreversibles, por no poseer adecuados sistemas de tratamiento y la
implementación de planes de mantenimiento ambiental.
Los
principales factores incidentes son:
-
La
ocupación del suelo y su tratamiento.
-
La
volumetría del edificio.
-
La
estructura.
-
La
función a que está destinado.
-
El
funcionamiento de sus instalaciones.
-
Todas
sus emisiones: energéticas, lumínicas, electromagnéticas,
sonoras, gaseosas, líquidas, sólidas.
-
La
concentración, tránsito y dispersión de personas, vehículos, máquinas,
etc., que puede generar, en forma periódica o permanente.
-
Otros
factores.
Ampliando
los términos enunciados, podemos decir que:
El
tipo de ocupación del suelo, es condición para que se
implemente un adecuado mantenimiento ya que puede incidir en la
contaminación de aguas subterráneas (ejemplo: estación de servicio) o
generar molestias graves a los vecinos (ejemplo: lavado de vehículos de
recolección de residuos) como ser, olores nauseabundos, insectos
voladores, etc.
La
volumetría del edificio, de no mediar algunas medidas de
mitigación, puede producir impactos negativos irreversibles como lo son
sombras permanentes en viviendas bajas vecinas, impidiendo su normal
asoleamiento.
Las
formas externas de uno o más edificios pueden provocar zonas donde se
produce el efecto túnel de viento, siendo necesario estudiar cómo
prevenir sus efectos.
La
estructura deberá adaptarse a las características ambientales
de cada lugar y/o efectuar un mantenimiento eficaz en el caso de estar
expuesta a factores ambientales en forma directa.
La
función a la que está destinado un edificio es en muchos casos
condicionante principal para la implementación de programas de
mantenimiento ambiental (ejemplo: hospital) a fin de controlar y/o
mitigar impactos negativos peligrosos en el medio ambiente natural y
social.
Con
respecto al funcionamiento de las instalaciones, tomemos como
ejemplo el muchas veces sobrecargado aire acondicionado, debido a que el
edificio tiene un frente totalmente vidriado orientado al oeste. En este
caso no solo se sobrecargarán los costos de funcionamiento sino también
de mantenimiento de la instalación como consecuencia de la gran radiación
solar incidente.
Las
emisiones energéticas provenientes de ondas electromagnéticas
de antenas de alta frecuencia o de electroductos cercanos a edificios,
si bien no está debidamente comprobado, pueden producir enfermedades en
las personas, cuando exceden ciertos límites.
También
producen molestias y daños irreversibles las ondas sonoras cuando
sobrepasan los límites tolerables y normados en las leyes ambientales
vigentes.
Las
emisiones gaseosas pueden provenir de múltiples orígenes y afectar
tanto a personas como al medio ambiente. Quema de combustibles,
reacciones químicas, pérdidas de cañerías de gas, etc.
Las
emisiones líquidas, cloacales y de aguas servidas, cuando sus
contenidos son peligrosos o tóxicos, deben tener un tratamiento previo
antes de su evacuación a la red cloacal pública. Este tema es
actualmente uno de los que más afectan a nuestro medio ambiente
natural, ya que en muchos casos está fuera de control. Es prioridad de
las autoridades de gobierno de las ciudades y/o de los municipios tomar
decisiones importantes en este tema, ya que también afectan al conjunto
de la sociedad.
La
contaminación de napas de aguas subterráneas con hidrocarburos, con
elementos químicos tóxicos como son los metales pesados o con
bacterias peligrosas para la salud, es otra de las formas de agredir al
medio ambiente natural y luego, como consecuencia, a nosotros mismos.
En
estos aspectos existe descontrol e incumplimiento de las mínimas normas
de higiene; son las autoridades con la colaboración privada quienes
deberán encarar enérgicos planes de saneamiento y mantenimiento
ambiental en estos aspectos.
La
calidad de agua potable dentro de un edificio, garantizada a partir del
control y limpieza periódica de los sistemas de abastecimiento y
reserva de agua, pasa a ser un tema de permanente control y/o monitoreo.
Existen normas de higiene y seguridad, que no siempre son cumplidas,
siendo los perjudicados los propios infractores.
Los
desechos sólidos que todo edificio habitado genera, son uno de los
principales problemas ambientales. Salvo en casos extremos, como el de
los residuos patogénicos, no existen pautas de comportamiento
planificado en cuanto a rutinas de mantenimiento a cumplir para promover
la separación selectiva de los desechos dentro de cada edificio, para
su posterior reciclado y reutilización.
Otros
factores con incidencia ambiental pueden
ser los de orden patrimonial, arqueológico o arquitectónico, afectan
valores culturales, históricos, estéticos, paisaje urbano, etc.
Hay
muchos edificios muy hermosos e históricos que pertenecen a
propietarios privados y que son objeto de todo tipo de transgresiones
estéticas y de falta de mantenimiento (ejemplo: fachadas que hace mucho
tiempo no se pintan, que tienen pegados carteles de propaganda de marcas
comerciales, etc.). Si se considerara un mínimo plan de mantenimiento
correctivo, se lograría recuperar quizás una joya arquitectónica o un
valor estético para la ciudad.
Quizás
quede mucho por decir sobre los temas que estamos tratando, pero lo más
importante que tiene que suceder es que tanto las autoridades de
gobierno, los profesionales proyectistas y constructores, las gerencias
de mantenimiento, los administradores de edificios, los propietarios y
usuarios, comiencen a tomar conciencia y decisiones importantes en el
tema, y a mejorar y hacer cumplir las normas existentes dictadas, de
esta manera dejarán de perjudicarse a si mismos y al conjunto de la
sociedad.
|